Encendido como una hoguera de pasión
ENCENDIDO COMO UNA HOGUERA

Encendido como una hoguera
de pasión,
cada mañana me abrazo a la mágica
desnudez de tu cuerpo
y muero en el fuego de tus besos,
como un muñeco de falla, abrasado
en el aire...

Encendido como una hoguera
de pasión,
cada mañana me abrazo a la mágica
desnudez de tu cuerpo
y muero en el fuego de tus besos,
como un muñeco de falla, abrasado
en el aire...

Suaves susurros de amor caminan
de puntillas sobre las alas del viento,
se cuelgan amorosamente sobre los labios
de la noche y derraman en la vagina
de la soledad los espermas del deseo.
De puntillas, suaves susurros caminan...
Como pequeñas luciérnagas volátiles que en las noches largas
y oscuras del solsticio de invierno, danzan ebrias de luz
y agonía en un terrible aquelarre...
los espermas de la soledad impuesta a golpes de bajos salarios
y jornadas interminables,
bajan velozmente por las paredes sin cal de las conciencias en crisis
y reencarnan cada primavera en el vientre existencialista
de una estatua de sal.
Con los ojos de madera tallada a golpes de escofina y lima sorda,
cada amanecer caminan sobre perfiles de piedras canteadas
por el azote implacable del viento y se pierden en los mercadillos
disfrazados de guiñoles.
No tienen prisa, ni trajes que oculten el negro color de sus ojos,
pero siempre son puntuales a las citas del tiempo.
Cuando el viento del este con sus barbas de whitman
se acerca juguetón a los vuelos generosos de tu falda
egoísta, que trata de ocultar
a duras penas la suave redondez de tus nalgas...
Oculto entre las sombras de mi soledad como un cazador
furtivo, sigo tus pasos firmes de gata en celos
y dibujo sobre el fondo gris de mis esperanzas, un beso
de amor que poco a poco se pierde entre las manos
de un suspiro,
como se pierde el sol cada tarde entre las olas del mar...

Caminando sin frenos por la pendiente inclinada
que me lleva como tirado con una honda
a la tímida mirada de la vejez, mis manos torpes
y vacías sujetan el perfil de un autorretrato descolorido
como queriendo parar el tiempo y saborear sorbo
a sorbo, la efímera juventud
que nos concede el incierto manantial de la vida.
Ya no me quedan risas que alegren mis tardes
dormidas en los brazo de la soledad y mi silueta
ayer viril, hoy se refleja en los cristales del alma
como un clavel desojado donde mi orgullo escondido
detrás de una sonrisa, se abraza desesperado
a los volantes de una esperanza y se pierde
por los callejones de tus besos, deshojando un calendario,
sin fechas ni santoral que lo recuerde.

El sudor derramado por niños, mujeres y esclavos,
de humedad cubre la soberbia del hombre
y de vergüenza las paredes de los templos
donde se adoran a los dioses y se justifican las guerras
y el hambre....
Como un lamento sordo en los oídos de los capiteles
que a duras penas sujetan todo el peso de la historia
el aire sopla un suspiro de aburrimiento y un crujir
de medianoche cubre el llanto de su cara.
El sudor derramado por niños, mujeres y esclavos,
de injusticia siembra la tierra y de miedo, rencor y odio,
los corazones de los mas débiles...
Brilla el sol en tu mirada y en tus labios...
Como hojas de laurel que a la tarde corona,
una sonrisa se hace canción.
El aire, escondido entre los ángulos de vértigo
que forman tus caderas, se ciñe en un fuerte
abrazo a la suave redondez de tu cintura
y con los ojos encendidos a contraluz... Sueña
con ser tu amante, sueña...
Esclava de la siesta y del café, la tarde alarga
su sombra gris entre los naranjos y en un ataque
de celos, en el horizonte se pierde...

Desnudo de los hábitos que habitualmente solemos lucir
para ocultar el miedo que nos provoca la rutina diaria
de vivir con los bolsillos vacíos a mitad de mes,
Hoy he comparecido a petición propia en la sesión plenaria
del parlamento de la soledad que acoge en su seno
a los que no tenemos voz, ni avales bancarios...
Con cierta solemnidad ensayada en las curvas ocultas
de un libreto que no existe, he presentado una enmienda
de totalidad, a las leyes (aprobadas por decretos) que rigen
desnudas de sentimientos el destino de los hombres.
He denunciado (con todos los bancos vacíos) la precaria
participación que tenemos la mayoría de los ciudadanos
dentro del marco democrático,
que imponen a golpes de mentiras y falsas promesas,
los que escondidos detrás de una sonrisa, cada mañana
estrenan un traje nuevo y una nueva forma de esclavizar
a la humanidad.
La enmienda fue rechazada por falta de quórum...
Y de maletines en los despachos.
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Jesús Pérez Romero
Jesús Pérez romero, nace en Montellano (Sevilla) en 1952, con 16 años se traslada a Torreblanca (Sevilla) donde toma contactos con, movimientos obreros y cristianos. Junto a varios jóvenes crea el grupo de teatro independiente DESPERTAR. Junto a varios poetas jóvenes, publica el cuaderno de poesías, ME QUEDA LA PALBRA. Y crea la revista de poesía PATIO. Libros publicados: EL ROSTRO DE LA LUZ (Poesías) EL SOL NO AMANECE EN MIS OJOS (Poesías) (Poesías) EL ROSTRO DE LA SOLEDAD (poesías) APENAS LEVANTA LA VOZ… (Poesías) VEINTE AÑOS DE CARICIAS TARDE. (poesías) HAY VOCES QUE SE PIERDEN… (Poesías) UN EDIFICIO MÁGICO (Poesias) jesus52perez@hotmail.com
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