Cuando el silencio de la noche
Cuando el silencio de la noche, ingrato como una hoja
de afeitar abandonada, te abre en canal
las venas de los recuerdos y la mirada triste de la soledad
trepa violentamente
como un alpinista arriesgado por las paredes del alma,
un río desbordado de caricias sin precinto de autenticidad
trae hasta el manantial de tus manos
el tiempo perdido entre los juegos amorosos
desnudo de amor y ternura y los beso con sabor a whisky
barato que cada madrugada calmaba tu sed de compañía
arrastrándote violentamente a ese mundo
vacío de ilusione y esperanzas que suele llegar escondido
en la mochila que cuelga de la espalda de la vejez.

